No hay sino vivir por ver. Pág. 122.
No necesitar de calabazas para nadar. 90.
No poder dar á algúno dado falso. 91.
No saber á qué carta quedarse. 109.
No salir de sus trece. 85.
No siento lo que me llamas, sino el retintin con que me lo llamas. 118.
No tenerlas todas consigo. 84.
Obras son amores, y nó buenas razones. 156.
Para eso lo tapa el gato, para que no lo vea el amo. 126.
Por quilame allá esas pajas. 87.
Predicar en desierto. 79.
Pueblo dividido, cátale vencido. 133.
Que me lo claven en la frente. 78.—104.
Que vayas al Alhambra, y vayas cuando vayas. 77.
Quien á buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. 152.
Quien escucha, su mal oye. 150.
Saber no va en canas, ni valor, en barbas. 119.
Salvo sea el lugar. 78.
Santiago, y á ellos. 93.
Se me iba un color, y se me venía ótro. 135.
Ser la gatica de Mari—Ramos. 118.
Si lo escuchas, Blas, te arrepentirás. 130.
Si nó, los sordos nos habían de oir. 121.
Siempre conviene dejar hacer á quien sabe. 99.
Son percances del oficio. 95.
Tales obras te hagan, tal corazon pongan. 156.
Tan entera como la madre que la parió. 91.
Tantas veces va el cantarillo á la fuente, que al fin se quiebra. 93.