los Illustres Proverbes nouveaux; á Tuet y sus Matinées Sénonoises, y principalmente el Dictionnaire des Proverbes de Mésangére, la Histoire générale des Proverbes de Méry y los Proverbes basques de Oihenart, que contiene los proverbios vascos que difundió el Padre del género humano, habrías descubierto otros muchos adagios que hacen llorar, y que yo llamo las lágrimas de la humanidad.
Una cosa te sorprendería, á saber: cómo los hombres desde Sajonia á Bengala, desde Italia á China, y desde China á Rusia, se extendieron para lamentar iguales miserias. Este es un concierto nunca interrumpido de dolorosas correspondencias de nacion á nacion, y este dolor parece tan natural en su expresion, está tan unido á la esencia del hombre, que puede llamarse, á mi modo de ver, la poesia primitiva de los proverbios. Es bien antiguo el dicho de los españoles: Desde que nací lloré, y cada dia nace por qué.
He pronunciado la palabra poesia; y en efecto, la hay en los proverbios, y tal vez más que en las pretendidas odas inspiradas. Los salvajes de los grandes bosques americanos, los del Asia y hasta los negros me darían, si quisiese, mil pruebas; los salvajes que no tienen muchas veces otra literatura ni otro código que los proverbios.
Escuchad á los buenos guiolofos á quienes hemos ido á atormentar hasta en las abrasadas llanuras del Senegal.
Ellos dicen, dirigiéndose sin duda al destino fatal que parece empujar hácia su pais á los grandes civilizadores del mundo conocido y desconocido: Ponerse delante del sol no le impide continuar su carrera.
Nada puede bastar al hombre, sino lo que no tiene.