momento; su estilo que abunda en pensamientos brillantes é inesperados, jamás comprimidos por la más variada erudicion. Todo se encuentra en los proverbios; pero desgraciadamente ningúno se ha hecho propio el estilo de Nodier.
Una cosa llama toda la atencion en el estilo de los proverbios, á saber: cómo ha sido fatal la rima á su sabiduría, tan fatal como á cierto género de poesías. ¡Cuántas preocupaciones proceden sencillamente de una consonancia arriesgada, grosera armonía, á la que tal vez no puede resistir un buen sentido vulgar!
Entre tanto, si los filósofos son los inventores de los proverbios, el pueblo les da la forma; si un proverbio es realmente bueno en su esencia primitiva, si debe servir para la instruccion ó placer del pueblo, éste, con su admirable energía de estilo, le imprimirá una forma con la que entrará en la circulacion general.
No debe, pues, causar admiracion el encontrar ciertos lugares comunes de pensamiento y áun de estilo en algunos proverbios llenos de excelente filosofía; y es que hay ciertas cosas que, áun cuando sencillas, jamás cree el hombre repetirselas suficientemente á sí mismo.
No hay gran fiesta que no comience por la vispera.
Creo que es Pascal el que dijo: Por bella que haya sido la comedia, su fin siempre ha de ser funesto.
Probemos á caracterizar el estilo de los proverbios en las diferentes naciones.
Hay proverbios que podrían llamarse épices, como son los del Oriente, proverbios de elevadas formas y metáforas poéticas: los libros santos contienen gran número quecon el nombre de Job y Salomon, instruyen aún al Occidente. Los proverbios indianos y helénicos pertenecen á la