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Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener05sbaruoft.djvu/206

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que es lo mismo que dió á entender Sancho por estas ingeniosas palabras:


No ocupa más piés de tierra el cuerpo del papa que el del sacristan.


Contémplese tambien el amor de la alegre independencia:


Más vale ser cabeza de raton, que cola de leon.


Fácil me sería multiplicar las citas, y buscarlas en la misma China ó India; encontraría toda la paciencia de un sutil comerciante de Canton, ó la resignacion estóica de un letrado que pasa la vida aprendiendo las ochenta mil claves chinescas en ciertos proverbios llegados recientemente del Imperio del medio:


Limando, de una viga se hace una aguja.


Esto dice tanto como los volúmenes en fólio de Dubaldo y de Premare. Hay seguramente una verdad muy nacional en el adagio que enseña á la Europa que:


Si el perro muerde al pobre, el hombre venera al rico.


Pero sería impropio rendir mayor homenaje á los habitantes de Pekin, que á los de Lóndres ó París. Este es uno de los grandes proverbios universales sin filiacion conocida, y que debía haber dejado de formularizar la sabiduría de los discípulos de Kong—fu—tzen.

Réstame probar que se hallan en los proverbios todas las grandes leyes políticas que rigen al mundo; y me causa admiracion que el ingenioso y sabio Lerminier no haya bebido en esta fuente. Desde luego, sin salir de la moral de Canton, encuentro una sentencia proverbial, que en todo