Las cosas reservadas, ni los defectos que tuvieres, no los confies sino á persona de mucha satisfaccion; porque si llegan á disgustarse contigo, te los echarán en cara públicamente; que: cuando riñen las comadres se dicen las verdades; asno lerdo, tú dirás lo tuyo y lo ajeno; y: á la mujer y á la picaza, lo que vieres en la plaza.
Por leves reparos nunca dejes de lograr alguna fortuna, dejando pasar la ocasion; porque: cuando á tu hija le viuiere su hado, no aguardes que venga su padre del mercado.
Procura siempre medir los gastos de tu casa con el caudal que tengas; que: es prudencia no extender la pierna más de lo que alcanza la manta.
Tu caudal no lo emplees en cosas que con facilidad se consumen; porque: ni tu pan en tortas, ni tu vino en botas.
En el gasto diario debes guardar tal economía, que las provisiones te duren todo el año; porque: hay más dias que longanizas; y: Agosto y vendimia no son cada dia.
Las cosas de tu casa y hacienda procura presenciarlas siempre que puedas; porque: donde no está su dueño, no está su duelo: hacienda, tu dueño te vea: manda y descuida, no se hará cosa ninguna: obreros á no ver, dineros á perder; y: holgar, gallinas, que el gallo está en vendimias.
Aprovechate de las advertencias de aquéllos que son tus verdaderos amigos experimentados, porque: quien no cree en buena madre, creerá en mala madrastra.
Para el gasto de tu casa compra, siempre que puedas, aquellos géneros que sean de mejor calidad, aunque sean más caros; porque: quien se viste de