modo los aduladores son semejantes á los amigos, por lo cual debes guardarte de admitir en tu compañía á estos lobos perniciosos en lugar de perros leales.
Aprecia más á aquél que á cara descubierta te advierte tus yerros, que á aquél que con adulacion te los encubre y apoya tu modo de proceder; porque más vale ser corregido de los buenos, que alabado por la adulacion de los malos.
A tus súbditos no los castigues ni reprendas cuando estén encolerizados, sino aguárdales que se sosieguen, porque entónces aprovecha el remedio.
No te muestres serio cuando se traten asuntos de risa y de diversion, ni risueño cuando se traten asuntos serios; porque todo lo que es fuera de tiempo fastidia.
Si quisieres comunicar con algúno alguna cosa tuya, y tuvieres vergüenza en decirla, cuéntasela como ajena, y así verás su dictámen sin descubrirte á tí mismo; pero mira primero cómo maneja sus negocios, porque si no tiene buen consejo para sí, mal lo tendrá para tí.
Examina primero en el entendimiento las palabras que has de hablar, no hagas como múchos que primero hablan y despues meditan.
A tus inferiores trátalos siempre del mismo modo que quisieras que á tí te tratasen tus superiores.
Tus bienes disfrútalos como temporales, pero cuida de ellos como si fueran eternos.
Ya habrás oido que quien malas mañas ha en la cuna, ó las pierde tarde ó nunca; te lo digo porque ya no me acomodo á escribirte sin refranes: había hecho cuasi propósito de no escribirte más, pero del sabio es mudar parecer, y no hay quien yerre sino el que su parecer quiere, esto es hablando de otras co-