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Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener06sbaruoft.djvu/102

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tándose de títulos de libros, ó de los epigrafes de los capítulos en que aquéllos suelen dividirse, pues se ve que, al entrar en explicaciones, lo que se califica de absoluto, en vista de la gran extension ó del principio de casi-generalidad en que era tomada la idea, pasa regularmente á ser condicional de una manera más ó ménos relativa ó restringida. Y en prueba de ello, léese á cada momento en más de un periódico noticiero la siguiente cláusula: Se acabaron las canas; y, sin embargo, ostento mi cabeza blanca como la plata, aunque no reluzca ésta en mis bolsillos, no siendo yo el único contra quien se estrella el rótulo de semejante anuncio. Asegura un axioma fisiológico como Omne animal post coitum tristatur; y, no obstante dicha aseveracion universal, vemos que nunca está más lozano, erguido y contento el sultan del gallinero que cuando acaba de separarse de una de sus concubinas, en prueba de lo cual suele ponerse á cantar. Pero, ¿qué más? La Sagrada Escritura que, como dictada por el Espíritu Santo, es depositaria de la Verdad infalible, ¿no nos dice por boca del Salmista que todo hombre es falaz[1], y, sin embargo, cuando me ha cobrado el administrador un mes la casa en que habito y se despide hasta el que viene, no falta aquél por motivo alguno, que llueva, que ventee, y si puede ser el dia 4 mejor que el 5, costumbre que debe de ser puesta en práctica desde muy antiguo, cuando nuestros abuelos tenían en la boca aquel refran:

Justo? Dios en el cielo;
y en la tierra, mi casero.....?


  1. Omnis homo, mendax. Psal. CXV, v. 11.