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Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener06sbaruoft.djvu/113

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— las extrañas narices del escudero, y no se admiró ménos de verlas que Sancho, tanto que le juzgó por algun monstruo, ó por hombre nuevo y de aquellos que no se usan en el mundo.» (II. 44.) «Y así, sin poderlo sufrir ni ser en su mano hacer otra cosa, se llegó á uno de los solícitos cocineros, y con corteses y hambrientas razones le rogó le dejase mojar un mendrugo de pan en una de aquellas ollas.» (II. 20.) «Cuando estaban D. Quijote y Sancho en las razones referidas en el capítulo antecedente, se oyeron grandes voces y gran ruido, y dábanlas y causábanle los de las yeguas, que con larga carrera y grita iban á recibir á los novios. » (II. 21.) « Puesto que han fundado más mayorazgos las letras que las armas, todavía llevan un no sé qué los de las armas á los de las letras, con un sí sé qué de esplendor que se halla en ellos, que los aventaja á tódos. (II. 24.) «Es mi Teresa de aquéllas que no se dejan mal pasar, aunque sea á costa de sus herederos.» (II. 25.) «El cual, viéndose fuera de aquel á su parecer sumo peligro, se fué á hincar de rodillas »» etc.

(II. 32.)