acreditará en parte, por no venir á cuento el copiarlos aquí todos, la relacion que de los más interesantes procedo á extender.
«En resolucion, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los dias de turbio en turbio.» (I. 1.) «....al fin le vino á llamar Rocinante, nombre á su parecer alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fué rocin, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo. » (I. 1.) « Mas como se oyeron llamar doncellas, cosa tan fuera de su profesion, no pudieron tener la risa.»» (I. 2.) «Con esto, y con volverse á salir del aposento mi doncella, yo dejé de serlo, y él acabó de ser traidor y fementido.» (I. 28.) "..... esta fuera la hora que ya la tal doncella no lo fuera.» (II. 60.) «Pensó el huésped que el haberle llamado castellano había sido por haberle parecido de los sanos de Castilla, aunque él era andaluz, » etc.
(I. 2.) Castellano, natural de Castilla, y alcaide ó go-