EL QUIJOTE ES INTRADUCIBLE.
" Tal fué la exclamacion en que prorumpi al acabar de leer una carta firmada Alejandro J. Duffield, é inserta en el núm. 3. de la Crónica de los Cervantistas, en la que consigna dicho caballero inglés estarse ocupando en una nueva traduccion del Quijote á su lengua, y á cuyo efecto propone algunas, á su modo de ver, dificultades para ser trasladadas al idioma de Byron y Shakspeare.
Que el Quijote sea intraducible, tomada esta palabra en su significacion propia y genuina, á cualquier idioma que sea, es argumento que salta prontamente á la vista del ménos lince, con sólo considerar que la lengua castellana resume en sí los tonos más opuestos, y que nuestra nacion es naturalmente inclinada á que el escritor emplee y combine tales tonos en sus producciones. Ahora bien, nunca escritor alguno ha obedecido á esa propension, ni aprovechadose de semejantes recursos, con el acierto y superioridad que lo hiciera Cervantes. Así vemos que en las llamadas traducciones de la obra—príncipe del Manco de Lepanto, lo que se vislumbra nada más es lo cómico de la situacion, esto es, ese ridículo que brota siempre de la contraposicion entre lo que son los objetos en sí mismos, y lo que se les quiere hacer parecer en boca de los interlocutores; pero mil veces se ha dicho, y yo repito ahora, que jamás se vieron puestos en tan angustiosa tortura los esfuerzos del traductor, como al tener que tropezar á cada paso con lo cómico del estilo inherente á dicha produccion.
Algo de esto debe de haber comprendido en sus lucubraciones Mr. Duffield, con el motivo referido, cuando