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Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener06sbaruoft.djvu/181

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más atrevida, cuanto que, dejando á un lado mi desautorizada personalidad, semejante estudio paremiológico se halla hoy casi completamente abandonado, como sucede con todos aquéllos que no entrañan un valor comercial é industrial. Y es que nuestro siglo, so pretexto de positivismo (palabra bárbara de nuevo cuño y digna á todas luces de lo que significa), parece haber abandonado el culto de la inteligencia y la indagacion de las cosas espirituales para entregarse de lleno á los cuidados del cuerpo y á los goces de lo confortable. Sin embargo, por más que haga el siglo del vapor y del buen tono, la inteligencia nunca podrá ceder de sus derechos y de su preeminencia; y los trabajos que tienen por objeto ilustrar la historia de los usos y costumbres de los pueblos, ofrecerán siempre, mal que le pese, cierto interes á los hombres que anhelan saciar la sed de instruccion de que se contemplan devorados.

Y no se crea que exagero lo más mínimo al sentar semejante supuesto, nó. Obsérvense, en prueba de ello, y obsérvense con exquisito cuidado, las diferencias y los cambios sucesivamente introducidos en el lenguaje proverbial, y se verá de luego á luego cuán fácilmente se podrían detallar con su auxilio las fases todas del espíritu de los pueblos; porque, teniendo cada época sus opiniones dominantes, las cuales se traducen en fórmulas populares, y explicando los refranes de un siglo sus gustos, sus tendencias, sus hábitos, en una palabra, la originalidad especial que le diferencia y distingue de los demás, claro es, y tanto como el agua más cristalina, que al cambiar de cualidades ó vicios la sociedad, cambia al propio tiempo de refranes: de ahí que muchos de ellos presenten el pro y el contra; contra y pro que jamás de-