Es menester mucho TIEMPO para venir á conocer las personas. (I. 15.) No son todos los TIEMPOS únos. (II. 35.) No todos los TIEMPOS son únos. (II. 58.) Tal el TIEMPO, tal el tiento. (II. 50.) Cual el TIEMPO, tal el tiento. (II. 55.) En cada TIERRA, su uso. (II. 9.) Las TIERRAS que de suyo son estériles y secas, estercolándolas y cultivándolas vienen a dar buenos frutos. (II. 12.) Quien á nosotros trasquiló, las TIJERAS le quedaron en la mano. (II. 37.) Bastante torpemente glosó Clemencin este pasaje por ignorar que se trataba de un refran. Dice Doña Rodríguez: «Bien se me alcanza y se me trasluce la ventaja que hace una dueña doncella á una dueña viuda; y quien á nosotras trasquilo, las tijeras le quedaron en la mano.» Lo cual equivale á decir en esta ocasion: Quien á nosotras nos quitó la virginidad, podrá quitarsela igualmente á ótras. A lo cual repone Sancho: «Con todo eso, hay tanto que trasquilar en las dueñas, segun mi barbero, cuanto será mejor no menear el arroz, aunque se pegue.» ¿Quién será el guapo que se jacte de haber traducido semejante pasaje?
Dejarse algo en el TINTERO. (I. 16, 17.)