INTRADUCIBILIDAD DEL QUIJOTE.
CAPÍTULO I.
Con razon han estimado en todo tiempo los filólogos más eruditos el Arte de traducir por una de las empresas más sérias y escabrosas que acometer pudiera el entendimiento humano. Quién comparó las traducciones á una obra de tapicería vista por el reves, cuyo lado conserva, cuando más, los lineamentos toscos y mal trazados del dibujo acabado y perfecto que ostenta la faz del lienzo; quién ha establecido entre el original y la traduccion la misma diferencia que la que existe entre un cuadro y la estampa que lo copia; quién dijo, como Marmontel, que «á medida que en una obra se halla más íntimamente unido el carácter del pensamiento al de la expresion, se hace la traduccion más espinosa;» quién, cual D' Alembert, llegó á asegurar que «lo sublime se traduce siempre; mas el estilo, casi nunca;» y quién, como Capmany, allegó por vía de apéndice á su Comentario citado algunas muestras en que se pintan, ya obje-