ejemplos que ahora me salen al encuentro, y decida despues el más juicioso lector. Leo, y copio: «De diferentes causas procede el mal destos, porque los hombres enfermaron por no saber dar; y esas pocas enfermas que ves, que muy pocas son, enfermaron por no saber pedir, aunque ellas sanarán presto; y si ellos dan en tenientes no tendran curá, como ni la tendran los que dicen: otro nudo á la bolsa, porque estas niñas llevan por opinion que la bolsa es como el membrillo, que en teniendo ñudos no es de provecho. Vi que á un enfermo hético de bolsa, para alargarle, le recetaron una ayuda, y por ayudarle á gastar, fué la ayuda de costa; mas él apretó de suerte los cerradores á la bolsa, que por más servicios que le alargaron, no quiso proveer auto en favor, pareciéndole que los peores gastos son les de cámara; y así le expelieron de aquellas escuelas, sin firmarle siquiera un curso. Pasé adelante, que bien pude pasar sin miedo de caca, aunque nó sin temor de tanto Caco, y advertí que en el remate de la sala había dos tiendas la una, de botica, y la otra, de barbería; reparé que en la botica sólo se vendían ungüentos chupativos, como son: basilicon, diapalma, etc. Los botes eran de lanza; y de sus redomas las redomadas boticarias daban bebidas con que purgaban los humores de las bolsas á los que ménos humor gastaban; en la barbería hubo más que ver, porque unas sangraban y otras afeitaban; el sangrar siempre era de la vena del arca, y picaban la vena con tal destreza, que de bien picado no sentía salir la sangre el enfermo; y en sacándosela toda, sin dejarle blanca (que esta sangre no es colorada), pidiendo con que atalle la sangría, decía la cruel sangradora: venda, venda; y él, dándose por entendido, vendía hasta la camisa,
Página:El Refranero general Español - IA elrefranerogener06sbaruoft.djvu/49
Apariencia