con que, rehaciendo las venas y el arca, ellas tuviesen más que sangrar, hasta quitarle la vida, pues las tales matan á los hombres por las arcas, como á palominos. Las que afeitaban eran muy curiosas, porque tenían aguas de yerbas muy olorosas, como son azahar y tomillo, que el tomillo siempre trae consigo el azahar; y aunque ellas dicen que el tomillo huele bien, no sé cómo pueda ser esto así, pues si el pedir huele mal, no sé cómo lo que huele á tomar, pueda oler bien. Vi que á unos les quitaban la barba, y otros echaban la suya en remojo; unos, sin ser frailes ni clérigos, les rapaban las coronas; y á los que no las tenían, les quitaban el vellon, con que los pobres volvían trasquilados, el dinero rapado, siendo las bolsas las vacías, y como tales aquellas niñas las colgaban á la puerta, ya por señal de su oficio, ya por timbre de sus victorias. Vamos de aquí, dijo Cupido, que tomas muy despacio el notar hasta las cosas ménos dignas de reparo. Salí de aquella sala no sangrado, porque no le hallaron la vena á mi arca; no purgado, porque ya estaba gastado el humor de mi dinero, ni curado, sino más desahuciado que antes; y llegando al general de la Jurisprudencia, me advirtieron que lo era estas letras que sobre la puerta eran alma; con que animó el buril una piedra muerta de pórfido que la coronaba: Aquí se estudian derechos, Niñas son los estudiantes, Que á los zurdos pleiteantes Les hacen andar derechos; Pagadles bien los derechos Al letrado, y contentadle, Y tendreis el padre alcalde, Con que podreis aprender,
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