puesto, queriendo significar con dicha voz Sanson Carrasco su burlesco anhelo de que jamás se cumplieran ó realizaran las maldiciones, ó séase los malos deseos, que abrigara el corazon y pronunciáran los labios de quien intentára obstaculizar la tercera salida del Héroe manchego.
«Y otras muchas cosas á este tono.» (II. 10.) Clemencin « sospecha que aquí hay errata, y que el original de Cervantes tendría á este tenor, que es como se dice comunmente.» Sospecha harto infundada, pues la frase critiquizada sienta á maravilla en los labios de aquél que decía fócil por dócil, cananea en vez de hacanea, y otros muchos quiproquo de igual estofa.
Quiere hacer úno un viaje largo, y si es prudente, antes de ponerse en camino, busca alguna compañía segura y apacible con quien acompañarse: pues ¿por qué no hará lo mismo el que ha de caminar toda la vida hasta el paradero de la muerte, y más si la compañía le ha de acompañar en la cama, en la mesa y en todas partes, como es la de la mujer con su marido? La de la propia mujer no es mercaduria que una vez comprada se vuelve, ó se trueca ó cambia, porque es accidente inseparable, que dura lo que dura la vida. » (II. 19.) Comentando Clemencin este pasaje, dice entre otras cosas: « Finalmente, la expresion de la (compañía) de la propia mujer, no es mercaduría que...se vuelve ó se trueca, carece de exactitud, porque no