y esto es lo que más hace á mi propósito, que encierra un verdadero tesoro de Refranes y modismos de nuestra lengua, por lo que no puede eximirse su estudio de la jurisdiccion de la paremiologia.
Bajo el nombre de Lorenzo, que era el de su hermano, compuso el P. jesuíta Ballasar Gracian una obra satirico—moral intitulada El Criticon, digna, por cierto, de ser más leida de lo que actualmente lo es, si es que alguien la lee. Sucédense ó interpólanse en ella los símiles, las alusiones, los retratos, las ironías y los diálogos, con sabrosa y siempre encantadora simetría, sazonado todo de finisimos gracejos, refranes, idiotismos y graciosos equivocos en que no conoce rival nuestra lengua. Pues bien, de dicha obra he extraído el pasaje más adecuado á la indole de la presente coleccion, al que sigue una Carta del erudito P M. Feyjoo con el título de FALIBILIDAD DE LOS ADAGIOS, en la que seriamente pretende probar la verdad de su lésis, así como ántes lo habia pretendido Gracian, si bien valiéndose éste del estilo donairoso y chancero. La reputacion de que tan justamente goza aquel sabio benedictino, y el comprender yo que, por ser de gran peso su voto, podría inducir á error en cuestiones paremiológicas, al negarse á reconocer en la casi totalidad de los Adagios esa infalibilidad de que una práctica constante los hiciera depositarios, me ha decidido á escribir á continuacion de dicha su tesis ALGUNAS OBSERVACIONES, en que no puedo menos de disentir acerca de los especiosos argumentos sustentados por lan respetable varon sobre el particular cuestionado.
Y á esto se limita cuanto se me ocurre prevenir al lector antes de que proceda á engolfarse en el estudio del