todo lo que hagas o digas un poco libre encuentre su excusa en las libaciones. Haz en voz alta votos por tu amada y por el que comparte su lecho; pero en el fondo de tu corazón maldice al marido. Mezclado en la multitud, acércate a ella dulcemente, acaríciala con tus dedos y tus manos y busca el suyo con tu pie.
Llegamos al momento de la conversación. Desecha el rústico pudor. La Fortuna y Venus ayudan a los audaces. No cuentes conmigo para que te enseñe las leyes de la elocuencia; piensa únicamente en comenzar. La elocuencia te llegará sin que la busques. Es preciso representar el papel de amante; que tus discursos reflejen el mal que te consume, y no desdeñes ninguno de los procedimientos que puedan servirte para convencer a tu bella. No es muy difícil hacerse creer; toda mujer se siente amable, y la más fea vive satisfecha de la belleza que cree tener. Por lo demás, ¡cuántas veces aquel que al principio simulaba amar acaba por amar seriamente y pasa de la farsa a la realidad!
Jóvenes bellezas: mostraos indulgentes para con aquellos que aparentan amor;