Ir al contenido

Página:El arte de amar de Ovidio. Versión directa, prólogo y notas de E. Barriobero y Herrán (1930).pdf/78

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
76
Ovidio
 

fueses Nireo, tan alabado en la antigüedad por Homero; aunque fueses el tierno Hylas (1), raptado por las culpables Náyades, para asegurar a tu amada y no verte un día con la sorpresa de ser abandonado por ella, has de añadir los dones del espíritu a las ventajas del cuerpo.

La belleza es un bien perecedero; con los años no deja de decrecer, y la altera su propia duración. Las violetas y los lirios abiertos no florecen para siempre, y la rosa, una vez cortada, no deja en el tallo más que espinas. Así, bello adolescente, bien pronto blanquearán tus cabellos. y las arrugas vendrán a sellar tu rostro. Para restaurar tu belleza y conservarla, fórmate un espíritu a prueba del tiempo: éste es el único bien que nos acompaña hasta la tumba. Presta un cuidado asiduo al cultivo de las bellas artes y al estudio de las dos lenguas (2).

(1) La aventura de Hylas Theodamantis, predilecto de Hércules, sirvió de tema y argumento a muchos poetas de la antigüedad, entre otros a Teócrito, Apolonio y Valerio Flaco.

(2) La lengua latina y la griega. El estudio de ésta en los tiempos de Ovidio era indispensable