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Página:El diario de Satanás.djvu/110

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Temo que me veré obligado a hacer construir un pasadizo subterráneo, pues Me vigilan hasta de noche. Se han precipitado sobre Mí con palas y picos, como en Klondyke (1), y Me han marcado como un yacimiento de oro. Las charlas de todos estos malditos periódicos a propósito de mis millones, que estoy pronto a dar a cualquiera que lleve una llaga sobre el cuerpo y tenga el bolsillo vacío, los han vuelto locos. Creo que cualquier noche Me van a hacer sencillamente pedazos y Me devorarán.

Se ha iniciado una peregrinación como la de Lourdes, y la gente llega sin cesar. Ciertos señores que Me consideran su propiedad han creado para Mí un infierno dantesco, por el que Me paseo todos los días; ayer vimos una vieja idiota cuyo único mérito era haber sabido sobrevivir al marido, a los hijos y a los nietos, y que necesitaba rapé. Otro viejo irascible no quería calmarse y no tomó el dinero hasta que hubimos olido su antigua herida en la pierna, que olía muy mal ciertamente. Este viejo irascible es el orgullo de mis señores, y, como todos los profetas, es caprichoso. Y todavía... ¡no se aburre escuchándome, Magnus? Puedo describir todavía una cantidad de padres andrajosos, de niños famélicos, verdes y podridos como el buen queso; puedo hablarle de borrachos espirituales con alegres narices coloradas... Mis señores se muestran poco amables con los borrachos, pero Yo (1) Famoso yacimiento en el territorio de Alaska (Estados Unidos). N. del T.