Ir al contenido

Página:El diario de Satanás.djvu/226

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
222
 

baba por darme el vértigo, como si se hubiera tratado de un abismo. No hay nada. El vacío. ¡No has observado tú, Wunderhood, o si no usted, mister Toppy, que el hielo no está tan frío como la frente de un hombre muerto? Cualquier vacío que conozcáis, amigos míos, o que podáis imaginar, no puede compararse con el vacuum casi absoluto que constituye el núcleo de mi bella y luminosa estrella. La estrella del mar; ¡no la has llamado así, Wunderhood?

Magnus se rió de nuevo y bebió un vaso de vino: bebía mucho aquella noche.

—¿Quiere usted vino, míster Toppy? ¿No? Como quiera. Beberé yo. Por eso, Wunderhood, no he querido que tú besaras la mano a este ser. No bajes la vista, amigo. Figúrate que estás en un museo, y mírala valientemente. ¿Quería usted decir algo, mister Toppy?

—Sí, señor Magnus. Perdóneme, mister Wunderhood; pero le pido permiso para salir de aquí.

Como caballero..., aunque pequeño..., no puedo asistir a... a...

Magnus, guiñando el ojo burlonamente: —¡A una escena semejante?

—Sí, a una escena en que un caballero, con el consentimiento tácito de otro caballero, insulta a una mujer de ese modo exclamó impetuosamente Toppy, levantándose.

Magnus, volviéndose a mí, con ironía: —¿Y tú, qué dices, Wunderhood? ¿Dejamos salir a este caballero demasiado pequeño?