Ir al contenido

Página:El diario de Satanás.djvu/82

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
78
 

papeles falsos. ¡Dejarse estafar! ¡Avergüénzate, Toppy! ¡Temo que me dejes en la calle!

Ahora Toppy, no distinguiendo entre el dinero bueno y el falso, trata de ahorrar uno y otro; es muy meticuloso en los asuntos financieros, y en vano el cardenal ha tentado corromperlo. ¡Pero Toppy es un sacristán!

La mona afeitada quiere los tres mil millones; ¡se ve bien que el estómago de la Santa Sede está en un lamentable estado! Observo con atención la caricatura del cardenal, y cada vez me gusta menos; no, no es eso. La comicidad de la figura está bien interpretada, pero falta aquella pequeña llama de maldad que se agita interrogativamente en las pupilas, bajo la tupida reja del espanto. Está bien interpretado el lado bestial y el humano, pero entrambos no se han fusionado en una máscara sobrenatural, la cual, ahora que no tengo ante mis ojos al cardenal en persona y no siento su extraña risa desacompasada, comienza a agitarme bastante desagradablemente. ¿Será también inexpresable lo sobrenatural con el lápiz?

En resumen, él no es sino un bergante de poca monta, no muy superior a un vulgar carterista, y no Me ha dicho nada nuevo; pero, sin embargo, es el facsín.ile del hombre, y hasta de la mente humana. Por eso se ríe tan furiosamente y con tanto desprecio de la ratio. El se ha descubierto así mismo, y... no to ofendas, lector, por mi cortesía toda americana—a través de sus espaldas, encorvadas por el miedo, se Me apareció tu querida