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última vez, saltó la barrera, se acercó á la mesa y levantó el paño: nada, siempre nada [1]
Al día siguiente escribía un articulo en que hablaba de ciencias ocultas, del espiritismo, etc.; inmediatamente vino una orden del gobernador eclesiástico suspendiendo las funciones, pero ya Mr. Leeds había desaparecido llevándose á Hong Kong su secreto.
- ↑ Sin embargo Ben-Zayb no estaba muy errado. Los tres pies sobre de la mesa tienen ranuras por donde se dezlizan los espejos, ocultos debajo del entarimado y disimulados por los cuadros de la alfombra. Al enfocarar la caja sobre la mesa se comprime un resorte y suben suavemente los espejos; se quita después el paño teniendo cuidado de levantarlo en vez de dejarlo deslizar, y entonces se tiene la mesa ordinaria de las cabezas parlantes. La mesa comunica con el fondo de la caja. Terminado el espectáculo, el prestidigitador cubre otra vez la mesa, aprieta otro resorte y desciende los espejos