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Página:El huerto armonioso (1908).djvu/227

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ARMONIOSO

El Apolo de Fidias.

Su noble porte ennobleció el donaire,
Y su pensar, divinizó un anhelo:
Alzar la frente, respirando el aire,
Cual si buscase por corona, el cielo.

Los siglos muertos estamparon vetas
En su albura, que eclipsa las palomas,
Y al parecer, vestido de violetas,
Quiere lanzar de su fulgor aromas.

En las primeras ardorosas lidias,
Del cincel y la piedra, adolescente,
Al Dios del Arpa le prestó su mente,
Hecha de formas y de ritmos, Fidias.

Ya era rey del marmórico proscenio:
El efebo revela en su apostura,
Con elegante soplo de frescura,
La juventud de su divino genio.