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Página:El huerto armonioso (1908).djvu/232

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EL HUERTO
Resguardo en bronce de silenos griegos;
Aletea gentil por el relieve
De la inscripción de los grandiosos juegos,
Y fatigada, se reposa leve

Sobre el «Carmen sæculare», de Horacio,
Cual si las letras ocultasen flores,
Trayendo entre sus alas los amores
Del ritmo antiguo y de la luz del Lacio.

Lenta murmura la vecina fuente:
«Él buriló con el pensar sus odas,
Un yunque fué de la elegancia, todas
Hacen eterno su laurel fulgente.

Y la inscripción, bajo la flor de acanto,
Viva en el mármol, inmortal cual su alma,
Hoy se convierte en esculpida palma,
Hoy es la estatua de la voz del canto.»