Esta página ha sido corregida
235
ARMONIOSO
Ángelus.
Adoro ver los frailes capuchinos
Con luengas barbas de flotantes linos
Entre los muros de la vieja Roma;
Cuando elevan sus rezos vespertinos,
Los nobles cantos de oración divinos,
Y dulce tarde en el confín asoma.
Con luengas barbas de flotantes linos
Entre los muros de la vieja Roma;
Cuando elevan sus rezos vespertinos,
Los nobles cantos de oración divinos,
Y dulce tarde en el confín asoma.
Sueño y evoco á Fray Cristóbal, santo
Del gran Manzoni, que indecible encanto
Dió á las auroras de mi tierna infancia:
¡Belleza pura de cristal y llanto,
De caridad y de plegaria, manto
De Dios con soplo de inmortal fragancia!
Del gran Manzoni, que indecible encanto
Dió á las auroras de mi tierna infancia:
¡Belleza pura de cristal y llanto,
De caridad y de plegaria, manto
De Dios con soplo de inmortal fragancia!
Se oyen sonar las dulces oraciones,
Que ponen en la luz salutaciones,
Y al hondo mal combaten fervorosas;
Yo columbro los pinos en legiones,
Por las lejanas sendas, y visiones
De otro tiempo me asaltan cariñosas.
Que ponen en la luz salutaciones,
Y al hondo mal combaten fervorosas;
Yo columbro los pinos en legiones,
Por las lejanas sendas, y visiones
De otro tiempo me asaltan cariñosas.