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Página:El huerto armonioso (1908).djvu/269

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ARMONIOSO
El viento se interpuso: «Oh las sirenas
De áureos cabellos cual su voz, hermanas
Sois de lirios, de rosas, de azucenas,
Y de las flores que alabó galanas

En su azul misteriosa Sensitiva;
Mas yo soy la potencia del deseo,
Y él, gigante cantor de Prometeo,
Espera el golpe de mi furia altiva!»

Dijo y lanzó su vendaval: hirientes
Las nubes acudieron sin desmayo,
Y evocaron al Cáucaso rugientes;
Cruzó los cielos detonante rayo;

El mar, revuelto con sus aguas solas
Devoró la barquilla ante su grito,
Y lo que echaron al peñón las olas
Fué un náufrago inmortal de lo Infinito.

¡Ah! no vinieron á verter su lloro
Las sirenas de luz, pero abrumado
El grupo amigo contempló el ajado
Semblante; fuego á las espigas de oro,