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Página:El huerto armonioso (1908).djvu/270

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EL HUERTO
Comunicó y á las resecas ramas;
Dijo Byron soberbio sus cantares;
El cuerpo griego consumióse en llamas
Frente al cristal de los calmados mares;

Mas salvó el corazón; y ese doliente
Nido amante de fúlgidas palomas,
Como arrojaran en la hoguera aromas,
Ser parecía del incienso fuente...[a]

Las cenizas en ánfora de argento
Descansan ya bajo la obscura piedra;
El epitafio lo murmura el viento
Al muro vivo de la triste hiedra;

Y Ariel, que en luz crepuscular se baña,
Repite las palabras complacido:
«Nada dél se perdió, y el mar temido
Volviólo cosa de riqueza extraña.»

¡Ah! tú puedes dormir. Está inconclusa
Tu losa; pronto brillará entre cirios
Cual un altar de la divina Musa;
Ya el orbe entero te prepara lirios.

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