Página:El museo universal 1869.pdf/177

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el sitio conocido por la Cruz del Quemadero. Al hacer recientemente unos desmontes para alinear la Ronda CONFERENCIAS DOMINICALES hasta la que fue puerta de Bilbao, aparecieron grandes SOBRE L* tni'C ICION DE LA MUJER, fajas negras horizontales, irregulares, teniendo alguna de ellas hasta 150 pies de longitud. Considérase este EN EL PARANINFO DE LA UNIVERSIDAD. hallazgo como el archivo geológico de las quemas de la inquisición y natural y consiguiente era que, con Damos en este número un grabado que representa motivo de las palabras del señor Ecbegaray en las Cor el Paraninfo de la Universidad de Madrid , local desti tes constituyentes, pensaran los republicanos en ir á nado por la asociación de conferencias y lecturas póprotestar sobre el mismo brasero con tra la intolerancia antigua. En efecto, el diá 12 del actual, por la tarde, se verificó di cha manifestación ó . protesta en medio de gran concurren cia de clases popu lares que rodeaba una tribuna levan tada para los orado res. Estos fueron los señores López Gar cía, Cárceles, Araus y otros , que entu siasmaron a los oyen tes con sus patrióti cos arranques y elo cuente condenación del fanatismo. Puso término al acto un breve y notable dis curso del joven re publicano y entusias ta tribuno señor Ri vera Delgado, en que condenó los ataques ála religión católica, . exponiendo que , co mo liberal, queria el respeto á todas las creencias. Con esto terminó el acto que nuestro grabado representa, y en el que reinó el mayor orden y com postura.

SACRA FAMILIA. CUADRO DE ANDRÉS DEL SARTO, EN EL MUSEO DE MADRID. Este cuadro, uno de los mas bellos en tre la colección de obras maestras que se conserva en nues tro Museo Nacional de Pinturas, ha dado margen á mas de una disertación sol>re el asunto que representa , y bien merece un lugar en las ilustraciones de nuestro semanario. Se ha dado el nom bre de asunto mís tico, á esta compo sición , especie de Sacra Familia , de SACRA Virgen gloriosa, en que María, arrodi llada, sostiene á su divino Hiio , que tiende los brazos á un ángel sentado al pie de unas gradas con un libro en las manos , frente á un per sonaje que ocupa el lado diestro. El grupo se des taca sobre una perspectiva de paisaje. El sentido de esta composición no se comprende , á no considerar como San José, el personaje que se ve á los pies del niño Jesús-, pero si en su fisonomía se quiere reco nocer á San Juan Evangelista, entonces significará una consagración del Apocalipsis, del que el ángel da lectura al divino grupo. Cualquiera que sea el sentido, este cuadro brilla sobre todo por la grandeza de estilo, á la que concur ren todos los detalles, aun los mas materiales, aun la disposición y gracia con que el artista ha arreglado los pliegues de las vestiduras. Respira en esta escena la severa elegancia del arte florentino; y ante estas figu ras, estas actitudes y este paisaje, se siente el encanto austero que caracteriza las obras clásicas de los gran des artistas de la patria del Dante.

lf>5 hig de la mujer: en la sétima, el señor Moret y Prendergast, acerca de la influencia de la madre so bre la vocación y profesión de los hijos: y por último, en la octava indicó el señor Ecbegaray el influjo del estudio de las ciencias físicas en la educación de la mujer, y el de las ciencias económicas y sociales don Gabriel Rodríguez, en la novena ; alternando en estos trabajos lecturas y explicaciones de la Biblia , dadas por el presbí'ero señor García Blanco, y sobre otros varios señores,' erilre' los que recordamos loá nom bres de don Floren cio Alvarez Osorio y don Antonio María Sesovía'. Estas conferencias se han impreso y publicado, y se ha llan de venta al pre cio módico de un real en las principa les librerías de Ma drid.

LA MONEDA DE ORO. I. —¡Pobre Enrique! María ha marchado. Ya no ve sus ojos negros, ni percibe el aliento de su boca, ni oye su voz : ya todo se acabó para él. ¿Cómo podrá vivir sin ella? Ayer todavía esta ba á su lado: sus ma nos estrechaban las suyas, no le hablaba, pero se sonreía. Al marcharse la díó un beso en la frente ; ella soltó sus manos, quiso hablar y no pudo : una lá grima rodó por sus mejillas. Enrique vió esa lágrima y un suspi ro se escapó de su pecho ; después cer ró los ojos y sintió sobre su boca unos lábios ardientes... Cuando volvió á mirar, María había desaparecido.

El mundo es para Enrique un mar de tinieblas. Si es de noche, cuando duerme, cree ver á María á su la do; si es de dia, ig nora por donde va; todos los sitios le pa recen iguales: pare ce que no está en el mundo, que todo luí cambiado desde que María se fué. . FAMILIA.—CUADRO DE ANDRÉS DEL SARTO, EN EL MUESO DE MADRID. Antes, el más pe queño objeto era per cibido por Enrique; ahora mira á tudas blicas para las dominicales que tienen por objeto la partes y no puede dar razón de lo que ha visto. educación de la mujer, y á cuyo frente se halla el se ¡Eso ño es vida! Ayer era todo alegría para Enrique: hoy es todo ñor don Fernando de Castro. Para que se forme juicio de la importancia de estas tristeza. lecturas, basta fijarse en la indicación de las materias tratadas, y en los nombres de las personas que han tomado á su cargo su explicación y desarrollo. Después Una noche, Enrique tuvo miedo de verse sólo y sa del discurso inaugural pronunciado por el señor rec tor de la Universidad , que mereció los elogios de la lió de casa, anduvo muchas calles y fué á sentarse al prensa, el señor don Joaquin María Sanromá habló en lado de una fuente. La frescura del sitio serenó su cabeza y le hizo per la primera conferencia sobre la educación de la mujer; en la segunda, trató el señor Rada y Delgado acer cibir más claros los objetos. .Entonces vió á una jóven, pobremente vestida, que cado la educación de la mujer por la historia de otras mujeres; en la tercera habló el señor Canalejas se dirigía hácia donde él estaba. Cuando llegó cerca de de la educación literaria del bello sexo: la cuarta, á él se detuvo , y extendiendo su mano exclamó con tré cargo del señor don Fernando Corradi , versó acerca mula voz: —Caballero, una limosna por amor de Dios. de la influencia del cristianismo sobre la mujer , la familia y la sociedad; la quinta, encomendada al se Enrique se estremeció. El sonido de aquella voz resonó súbitamente en su ñor de Labra, tuvo por tema: la mujer y la legislación castellana. Habló en la sesta el señor Casas, sobre la corazón, como si fuese la de María: sacó de los bolsillos