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ESPAÑA.—CATEDRAL DE SANTIAGO.—FACHADA LLAMADA DE LA PLATERÍA.

labores de mano con madera, bejuco, nipa, paja fina, pina, etc., y porque la mayor parte dé los mismos cosen, lavan y planchan perfectamente, construyendo además objetos preciosos y de infinita paciencia. Las bordadoras indias son incomparables por su esquisito y delicado gusto en confeccionar las obras, en concluirlas y en ejecutar bien los dificultosos y lindos calados. La india, comunmente hablando, es de regular estatura; muy morena, por el sol que la abrasa; de ojos rasgados y negros; cejas idem muy pobladas; pelo crecido y hermoso, también negro; nariz chata; labios bastante pronunciados, y cara redonda. Sus pies, descubiertos y colocados dentro de unas ligeras chinelas, muestran el mismo color tostado que su semblante. Visten saya corta de colores, refajo ó tapis sobre la saya, camiseta ancha y suelta de pina, ó de tela clara y de colores, rosario y escapulario, pendientes del cuello, y un cigarro puro en la boca.

No hay cafés, ni casinos, ni mas teatro regular, que el titulado Principe Alfonso, que casi siempre está cerrado, y sólo se mantienen en Manila unas cuantas tertulias, inclusa la del capitán general, que desaparecen á lo mejor, ó que menguan á cada paso.

Las sanas y nobles ideas religiosas que han imbuido nuestros celosos. pacientísimos, sufridos é ilustrados frailes, que están establecidos allí (con poca suerte) han podido contener á los indígenas dentro del círculo del juicio y de la razón. Los principios católicos, difundidos, como lo están, entre los pobres indios de Filipinas, y observados por ellos con la viva fe que acostumbran, es indudable que los en han colocado en el terreno de la mansedumbre y el de la resignación. Los que están algo mas pervertidos y amaliciados, son los que pueblan á Manila y Cavile, por la sencilla razón de ser dos provincias limítrofes, y que viven ó pululan por ellas muchos europeos, mestizos y chinos. Pero en los países de adentro, el indio es demasiado pacífico, humilde, laborioso, rendido hasta el estremo con las autoridades y personas distinguidas; católico, desprendido y obsequioso en demasía.

El mestizo, ó hijo de india y de europeo, es mas fino y elegante en el vestir, y mas culto que el indio: pero en cambio, es mas orgulloso que éste, mas interesado, mas político ó fingido, y mas audaz. Los chi-