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Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/137

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POR FEDERICO ENGELS

ral: la futura del joven príncipe es elegida por los padres de éste, si aún viven, ó, en el caso contrario, por él mismo y previo el consentimiento de los grandes feudatarios, quienes siempre tienen algo que decir en tales circunstancias. Y no puede ser de otro modo, por supuesto. Para el caballero ó el barón, como para el mismo principe, el matrimonio es un acto político, una cuestión de aumento de poder mediante nuevas alianzas; el interés de la casa es quien decide y no la buena voluntad del individuo. ¿Cómo había de tener entonces arte ni parte el amor en lo de concertar el matrimonio?

La mismo sucede con la plebe de los gremios en las ciudades de la Edad Media. Precisamente, sus privilegios protectores, los reglamentos restrictivos de los gremios, las complicadas líneas fronterizas que separaban legalmente al plebeyo, acá de las otras corporaciones gremiales, acullá de sus propios colegas en maestría ó de sus oficiales y aprendices, hacían harto estrecho ya el círculo dentro del cual era posible que buscase una esposa adecuada para él. Y en este complicado sistema, evidentemente no era su gusto personal sino el interés de familia quien decidia respecto á cuál de todas era la mujer que más le convenía.

En la mayor parte de los casos, y hasta el final de la Edad Media, siguió siendo el matrimonio de esta suerte lo que había sido desde su