prueba ha dilucidado de una vez las partes más difíciles de la antigua historia griega y romana y nos ha dado al mismo tiempo inesperadas aclaraciones acerca de los rasgos fundamentales del régimen social de la época primitiva, antes de aparecer el Estado. Por muy sencilla que parezca la cosa una vez conocida, sin embargo, Morgan no la descubrió sino en último lugar; en su anterior obra, dada á luz en 1871, no había llegado aún á penetrar ese secreto, cuya divulgación desde entonces acá ha hecho estarse quedos á los prehistoriadores ingleses, por costumbre tan llenos de seguridad en sí mismos.
La palabra latina gens, que Morgan emplea para este grupo de consanguíneos, procede, como la palabra griega del mismo significado genos, de la raíz aria común gan (en alemán—donde, según la regla, la k debe reemplazar á la g aria —kan), que significa engendrar. Las palabras gens en latín, genos en griego, djanas en sánscrito, kuni en gótico (según la regla anterior), kyn en antiguo noruego y anglosajón, kin en inglés y künne en medio-altoalemán, significan de igual modo parentesco, descendencia. Pero gens en latín ó genos en griego se emplean especialmente para designar ese grupo que se jacta de una descendencia común (del padre común de la tribu, en el presente caso), y que está unido por ciertas instituciones sociales y religiosas, formando una comunidad particular, cuyo ori-