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Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/169

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POR FEDERICO ENGELS

baros del estadio inferior. Así, pues, siempre que en un pueblo hallemos la gens como unidad social, debemos también poder buscar una organización de la tribu semejante á la que hemos descrito; y allí donde, como entre los griegos y los romanos, no faltan las fuentes de conocimiento, no sólo la encontraremos, sino que además nos convenceremos de que en todas partes donde esas fuentes son deficientes para nosotros, la comparación de la constitución social americana nos ayuda á despejar las dudas y á adivinar los más difíciles enigmas.

¡Admirable constitución esta de la gens, en toda su juventud y con toda su sencillez! Sin soldados, cuadrilleros ni corchetes, sin nobleza, sin reyes, gobernadores, prefectos ó jueces, sin prisiones ni procesos, todo marcha con regularidad. Todas las querellas y todos los conflictos los zanja la colectividad á quien conciernen, la gens ó la tribu, ó las diversas gentes entre ellas; sólo como último recurso, rara vez empleado, interviene la vendetta, de la cual no es más que la forma civilizada, nuestra pena de muerte, con todas las ventajas y todos los inconvenientes de la civilización. No hace falta nuestro estorbo de aparato administrativo, tan vasto y complicado, aun cuando hay entonces muchos más asuntos comunes que arreglar que en nuestros días; la economía doméstica es común para una serie de familias y es comunista; el suelo es propiedad