za de ley, una jurisdicción y una administración. Más adelante, el Estado mismo, que ignoraba la existencia de las gens, dejó á la fratria ciertas funciones públicas.
La reunión de varias fratrias emparentadas forma la tribu. En el Atica había cuatro tribus, cada una de tres fratrias, las cuales constaban á su vez de treinta gentes cada una. Una determinación así de los grupos supone una intervención consciente y metódica en el orden espontáneamente nacido. Cómo, cuándo y por qué sucedió esto, no lo dice la historia griega, de la cual no han conservado los griegos mismos el recuerdo sino hasta los tiempos heroicos nada más.
Las variaciones de dialecto estaban menos desarrolladas entre los griegos, aglomerados en un territorio relativamente pequeño, que en los vastos bosques americanos; sin embargo, tampoco encontramos aquí sino tribus de la misma lengua madre reunidas en un número más grande; y hasta en el Atica menor encontramos un dialecto particular que dominó más tarde como lengua prosaica general.
En las poesías homéricas hallamos ya á la mayor parte de las tribus griegas reunidas formando pequeñas hordas, en el seno de las cuales conservaban, sin embargo, aún completa independencia gentes, fratrias y tribus. Esas hordas vivian ya en ciudades fortificadas con mura-