2.º La asamblea del pueblo (Agora). Entre los iroqueses hemos visto al pueblo, hombres y mujeres, rodeando á la asamblea del consejo, tomar allí la palabra de una manera ordenada é influir de esta suerte en sus determinaciones. Entre los griegos homéricos, estos «circunstantes», para emplear una expresión jurídica del alemán antiguo (Umstand), se ha convertido ya en una asamblea general del pueblo, lo mismo que aconteció entre los germanos de los tiempos primitivos. Era convocada por el consejo para decidir en los asuntos importantes; cada hombre podía tomar la palabra. El acuerdo se tomaba levantando las manos (Esquilo, en Las Suplicantes), ó por aclamación. Era soberana en última instancia, porque, como dice Schoemann (Antigüedades griegas), cuando se trata de una cosa que para ejecutarse exige la intervención del pueblo, Homero no nos indica ningún medio por el cual pueda ser constreñido éste á hacerlo á pesar suyo. «En aquella época en que todo miembro masculino adulto de la tribu era guerrero, no había aún entonces allí ninguna fuerza pública distinta del pueblo y que hubiese podido oponérsele. La democracia primitiva hallábase todavía en plena florescencia, y esto debe servir de punto de partida para juzgar el poder y la situación, lo mismo del consejo que del basileus.
3.º El jefe militar (basileus). A propósito de