gamia y la poliandria proceden de una sola causa, del desequilibrio numérico entre los sexos, debemos considerar á todas las razas exógamas como entregadas primitivamente á la poliandria... Y por eso debemos tener por indiscutible que en las razas exógamas, el primer sistema de parentesco ha sido aquel que sólo el lado materno reconoce el vínculo de la sangre.» (MacLennan, Studies in Ancient History, 1886; Primitive Marriage, pág. 124.)
El mérito de Mac-Lennan consiste en haber indicado el uso general y la elevada significación de lo que llama él exogamia. En cuanto al hecho de la existencia de grupos exógamos, no lo ha «descubierto» ni mucho menos, y tampoco lo ha comprendido. Sin hablar de las noticias anteriores y sueltas, de numerosos observadores (precisamente las fuentes donde ha bebido Mac-Lennan), Lathan había descrito con mucha exactitud y precisión (Descriptive Ethnology, 1859) esa institución entre los magars de la India, y había dicho que estaba universalmente difundida y se encontraba en todas las partes del mundo, pasaje que el mismo Mac-Lennan reproduce. Y nuestro Morgan la había indicado y descrito perfectamente desde 1848 en sus cartas acerca de los iroqueses (American Review), y en 1851 en su obra respecto á la liga de los