del negocio habíase desarrollado cada vez más la división del trabajo entre las diferentes ramas de la producción (agricultura y oficios manuales, y entre estos últimos una multitud de subgéneros, tales como el comercio, la navegación, etc.). La población se dividía ahora, según sus ocupaciones, en grupos bastante bien determinados; cada uno de los cuales tenía una serie de nuevos intereses comunes para los que no había lugar ninguno en la gens ó en la fratria, y que, por consiguiente, necesitaban nuevas funciones para velar por ellos. Había aumentado muchísimo el número de esclavos, y en aquella época debía de exceder con mucho del de los atenienses libres; la gens no conocía al principio ninguna esclavitud, ni, por consiguiente, ningún medio de mantener bajo su yugo aquella masa de personas no libres. Y, por último, el comercio había llevado á Atenas una multitud de extranjeros que se establecieron allí por la mayor facilidad que hallaban de ganar dinero; y continuaron siendo en medio del pueblo un elemento extraño, privado de derechos y de protección por la constitución antigua, á pesar de la tolerancia tradicional.
En resumen, llegó su término á la constitución gentil. La sociedad pasó por encima de ella más cada día; no pudo atajar ni suprimir los peores males que habían nacido ante su vista. Los nuevos grupos constituidos por la división