que represente en la historia de la constitución de los Estados, gran número de éstos, y precisamente los más desarrollados de ellos, no la necesitaron. En Atenas misma, no representó sino un papel transitorio; desde Arístides, todos los empleos eran accesibles á cada ciudadano.
Durante los ochenta años que siguieron, la sociedad ateniense tomó gradualmente la dirección en la cual ha seguido desarrollándose en los siglos posteriores. Habíase puesto coto á los abusos del rico usurero anterior á Solón, y asimismo á la concentración excesiva de la propiedad territorial. Ejerciéndose cada vez más en grande (gracias al trabajo de los esclavos) el comercio, los oficios manuales y artísticos, llegaron á ser las principales ramas de la producción. Cundió la cultura general. En vez de explotar á sus propios conciudadanos de una manera inicua, como al principio, se explotó sobre todo á los esclavos y á los clientes no atenienses. La fortuna mueble, la riqueza rentística, el número de los esclavos y de las naves aumentaron cada vez más; pero no fueron ya un simple medio de adquirir bienes inmuebles, como en los limitados tiempos de la primera época, sino que tuvieron finalidad propia. Por una parte, la nobleza antigua había encontrado así unos competidores victoriosos en las nuevas clases de ricos industriales y comerciantes; pero también por otra parte se había destruido de esta suerte