ción. Al principio, en frente de los ciudadanos, no existía fuerza pública sino bajo la forma de polizontes, los cuales son antiguos como el Estado; por eso, los ingenuos franceses del siglo XVII ya no hablaban tampoco de «naciones civilizadas», sino de «naciones con policía[1]».
Los atenienses instituyeron, pues, un verdadero cuerpo de la guardia civil á pie y á caballo. Pero esa gendarmería se formó de... esclavos. Este oficio de corchete parecía tan indigno al libre ateniense, que prefería ser detenido por un esclavo armado á prestarse él á semejante envilecimiento. Ese era aún el antiguo estado de ánimo del gentilis. El Estado no podía existir sin la policía; pero aún era joven y no tenía suficiente autoridad moral para hacer respetable un oficio que los antiguos gentiles consideraban como necesariamente infame.
El rápido vuelo que tomaron la riqueza, el comercio y la industria nos prueba cuán adecuado era á la nueva condición social de los atenienses el Estado, perfecto ya desde entonces en sus grandes líneas. Ya no existía entre nobles y plebeyos el antagonismo de clases, en el cual se
- ↑ Con permiso de Engels, «civilisé» y «policé» son tan sinónimos como lo son civis (ciudad) en latin y polis (ciudad) en griego. En esa sinonimia, la diferencia está en el idioma elegido para tomar la raiz etimológica. Nuestra benemérita Guardia civil es un cuerpo de policía. La existencia de la ciudad y de derechos políticos caracterizan á un pueblo civilizado. (N. del T.)