En Escocia, la ruina del orden de la gens data de la época en fué reprimida por completo la insurrección de 1745. Falta investigar qué miembro de este orden representa en especial el clan escocés; pero es indudable que fué uno de ellos. En las novelas de Walter Scott revive ante nuestra vista ese antiguo clan escocés. Dice Morgan: «Es un ejemplar perfecto de la gens en su organización y en su espíritu, un asombroso ejemplo del poderío de la vida de la genssobre los gentiles que la forman... En sus disputas en sus venganzas de familia, en el reparto del territorio por clanes, en la explotación común del suelo, en la fidelidad á su jefe y entre sí de los miembros del clan, volvemos á encontrar los rasgos característicos de la sociedad fundada en la existencia de la gens... La filiación seguía el derecho paterno, de tal suerte, que los hijos de los maridos permanecían en sus clanes, al paso que los de las mujeres pasaban á los clanes de sus padres.» Pero prueba la existencia
anterior del derecho materno en Escocia, el
no se le puede meter de ninguna manera en la cabeza al irlandés. Pero también se comprende cómo los irlandeses, bruscamente transplantados con estas cándidas ideas de gentiles en las grandes ciudades de Inglaterra ó de América, en medio de una población con ideas muy diferentes acerca de la moral y el derecho, acaban con facilidad por no comprender ya nada respecto del derecho y la moral, pierden toda clase de miramientos y necesariamente tienen que desmoralizarse todos ellos en masa.