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Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/249

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POR FEDERICO ENGELS

fética y sagrada; obedecían sus pareceres hasta en las circunstancias más graves; así Velleda, la sacerdotisa Brúctera de las márgenes de la Lippe, fué el alma de la insurrección bátava en la cual Civilis, á la cabeza de los germanos y de los belgas, derrocó toda la dominación romana en las Galias. La autoridad de la mujer parece innegable en la casa; verdad es que todos los quehaceres tienen que desempeñarlos ella, los ancianos y los niños, mientras el hombre en edad viril caza, bebe ó no hace nada. Así lo dice Tácito; pero como no dice quién labra la tierra, y declara expresamente que los esclavos no hacían sino pagar un tributo, pero sin efectuar ninguna prestación personal forzosa, claro es que los hombres adultos debieron de realizar el poco trabajo que exigía el cultivo del suelo.

Según hemos visto más arriba, la forma de las nupcias era el matrimonio sindiásmico, cada vez más aproximado á la monogamia. No era aún la monogamia estricta, puesto que á los grandes se les permitía la poligamia. En general, cuidábase con rigor de la castidad en las solteras (lo contrario de lo que pasaba entre los celtas), y Tácito se expresa también con particular ardor acerca de la indisolubilidad del vínculo conyugal entre los germanos. No indica más que el adulterio de la mujer como motivo de divorcio. Pero su relato contiene aquí muchas lágrimas; y, en último término, se complace