No era menos desesperada la situación social. En los últimos tiempos de la república, fundábase ya la dominación romana en una explotación sin escrúpulos de las provincias conquistadas; el imperio no había suprimido aquella explotación, sino que, por el contrario, la había reglamentado. Conforme iba declinando el imperio, más aumentaban los impuestos y gabelas, con mayor sinvergüenza saqueaban y estrujaban los funcionarios. El comercio y la industria no habían sido nunca ocupaciones de los romanos, dominadores de pueblos; en la usura fué donde superaron á todo cuanto hubo antes y después de ellos. El comercio que había ido conservándose, pereció con las exacciones de los funcionarios; el que aún quedaba luego refiérese á la parte griega, oriental, del imperio, la cual está fuera de los limites del presente trabajo.
Empobrecimiento general; retroceso del comercio, del trabajo manual y del arte; diminución de la población; decadencia de las ciudades, tránsito de la agricultura á un grado inferior: tales fueron las últimas resultas de la dominación romana universal.
La agricultura, la más importante rama de la producción en todo el mundo antiguo, lo era de nuevo más que nunca. Los inmensos dominios (latifundia) que desde el fin de la república ocupaban casi todo el territorio en Italia, habían sido explotados de dos maneras: ó en