libres, y sus uniones entre sí no se consideraban como matrimonios válidos del todo, sino como un simple concubinato (contubernium), por el estilo de los de los esclavos. Fueron los precursores de los siervos de la Edad Media.
Había pasado el tiempo de la antigua esclavitud. Ni en el campo en la agricultura extensiva, ni en las manufacturas urbanas, daba ya ningún provecho que mereciese la pena; había desaparecido el mercado para sus productos. La agricultura en pequeño y la pequeña industria, que acababan de reemplazar á la gigantesca producción de los tiempos florecientes del Imperio, no tenían dónde emplear numerosos esclavos, quienes no encontraban lugar en la sociedad sino como esclavos domésticos y de lujo de los ricos. Pero la agonizante esclavitud aún era suficiente para hacer considerar todo trabajo productivo como tarea propia de esclavos é indigna de un romano libre (lo que cada cual era entonces). Y de ahí, por una parte, el aumento creciente de las manumisiones de esclavos superfluos convertidos en una carga; y, por otra parte, multiplicación, acá de colonos, acullá de mendigos libres (análogos á los poor whites de los antiguos Estados esclavistas de la América del Norte). El Cristianismo no ha tenido absolutamente nada que ver en la extinción progresiva de la esclavitud[1]. La ha practicado durante siglos
- ↑ En los Estados Unidos de la América del Norte costó