blecida la gens en su poblado, más iban confundiéndose germanos y romanos poco á poco y borrándose el carácter familiar de la asociación ante su carácter territorial; fundióse la gens en la asociación de la marca, donde, sin embargo, se encuentran bastante á menudo las huellas del parentesco original de los asociados. De esa manera, la constitución gentil se transformó insensiblemente en una constitución local y se puso en condiciones de fundirse con el Estado, por lo lo menos en los países donde se sostuvo la comunidad de la marca (Norte de Francia, Inglaterra, Alemania y Escandinavia). Pero, no obstante, conservó el carácter democrático primitivo propio de toda constitución gentil, del cual conservó así vestigios hasta en la degeneración sufrida posteriormente, y con eso un arma que ha llegado hasta nosotros en manos de los oprimidos.
Si se perdió con presteza el vínculo de la sangre en la gens, depende de que sus representantes en la tribu y en el conjunto del pueblo degeneraron por efecto de la conquista. Sabemos que la dominación de los súbditos es incompatible con el régimen de la gens, y aquí lo vemos en gran escala. Los pueblos germanos, dueños de las provincias romanas, tenían que organizar su conquista. Pero no se podía admitir á las masas romanas en las corporaciones gentiles, ni dominar á las primeras por medio de las se-