romanos (es decir, galos romanizados), cuyo talento de copiantes, su educación, su conocimiento en la lengua vulgar romana y de la lengua latina escrita[1] los hicieron muy pronto ser indispensables, sino también con esclavos, siervos y libertos de su corte, y entre los cuales elegía sus favoritos. A toda esta patulea se les donaron al principio muy á menudo lotes del territorio del pueblo; más tarde se les concedieron, bajo la forma de beneficios, otorgados la mayoria de las veces, en su origen, por toda la duración de la vida del rey. Así se formó la base de una nobleza nueva á expensas del pueblo.
Esto no bastaba. No había que pensar en gobernar la vasta extensión del nuevo reino con los medios de la antigua constitución de la gens; aun admitiendo que el consejo de los jefes no hiciera mucho tiempo que hubiese caido en desuso, no habría podido reunirse y no tardó en verse reemplazado por los que rodeaban de continuo al rey; se conservó por pura fórmula la antigua asamblea del pueblo, pero convirtiéndose cada vez más en una simple reunión de los jefes inferiores del ejército y de la nobleza na-
- ↑ La primera es el sermo rusticus, que con la latinización de muchas raices bárbaras fué minando el latín clásico y produciendo primero el latín bárbaro y el latin eclesiástico, y después los idiomas nacionales neolatinos.-(Nota del Traductor.)