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Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/279

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POR FEDERICO ENGELS

y la lucha vana» del imperio romano agonizante estaban muertos y enterrados. Las clases sociales del siglo IX se habían formado, no en el derrumbamiento de una civilización que se extingue, sino entre los dolores de parto de otra nueva. La nueva generación, lo mismo señores que siervos, era una generación de hombres, si se compara con la de sus predecesores romanos. Las relaciones entre poderosos propietarios territoriales y los campesinos que servían á éstos, relaciones que habían sido para los segundos la forma de ruina ineludible del mundo antiguo, fueron para los primeros el punto de partida de un desarrollo nuevo. Y además, por improductivos que parezcan esos cuatrocientos años, no por eso habían dejado de producir un gran resultado, á saber: las nacionalidades modernas, la refundición y la organización de la humanidad en la Europa occidental para la historia futura. Los germanos habían revivificado á la Europa, en efecto, y por eso la disolución de los Estados del período germánico no vino á parar en el avasallamiento por normandos y sarracenos, sino á la evolución de los beneficios y de la protección de un poderoso hacia el feudalismo; y con un acrecentamiento tan intenso de la población, que dos siglos después pudieron soportarse sin gran daño las fuertes sangrías de las cruzadas.

Pero ¿cuál era el misterioso sortilegio por el