inferior, apareció entre ellos lo más tarde en el estadio medio, como precursor de la agricultura. El clima de las mesetas turánicas no permite la vida pastoril sin provisiones de forraje para una larga y rigurosa invernada. Así, pues, era una condición allí necesaria el cultivo pratense y de los granos. Lo mismo sucede con las estepas del norte del mar Negro. Pero si al principio se recolectó el grano para los ganados, no tardó en llegar á ser también un alimento para el hombre. La tierra cultivada continuó siendo propiedad de la tribu; en primer lugar de la gens, que luego confiaba su explotación á las comunidades de familias, y por último, á los individuos. Podían tener ciertos derechos de ocupantes, pero de seguro que nada más.
Entre los descubrimientos industriales de ese estadio, hay dos importantisimos. El primero es el telar, el segundo la fundición de minerales y el trabajo de los metales. El cobre, el estaño y el bronce, combinación de los dos, eran con mucho los más importantes; el bronce suministraba instrumentos de utilidad y armas de guerra, pero no podia sustituir á los de piedra; esto sólo le era posible al hierro, y aún no se sabía cómo obtenerlo. El oro y la plata comenzaron á emplearse en alhajas y adornos, y debían de haber alcanzado un valor subido con relación al cobre y bronce.
A consecuencia del desarrollo de todos los