de desarrollo económico de los vencidos y de los vencedores casi es el mismo, y, por consiguiente, subsiste la antigua base económica de la sociedad, la gens puede sostenerse á través de largos siglos, bajo una forma territorial modificada, en la constitución de la marca, y hasta rejuvenecerse durante cierto tiempo, bajo una forma aminorada, en las casas nobles y patricias posteriores y hasta en las familias campesinas como entre los dithmarsos[1].
Así, pues, el Estado no es de ningún modo un poder exteriormente impuesto á la sociedad; tampoco es la realización de la idea moral, «ni la imagen y la realización de la razón», como lo pretende Hegel. Es más bien un producto de la sociedad cuando llega á un grado de desarrollo determinado; es la confesión de que esa sociedad se pone en una irremediable contradicción consigo misma, y está dividida por antagonismos irreconciliables, que es impotente para conjurar. Pero á fin de que las clases antagonistas, de opuestos intereses económicos, no se consuman á sí mismas y á la sociedad con luchas estériles, hácese necesario un poder que domine ostensiblemente á la sociedad y se encargue de dirimir el conflicto ó mantenerlo dentro de los
- ↑ El primer historiador que se ha formado una idea por lo menos aproximada acerca de la naturaleza de la gens, es Niebuhr. La debe (asi como también los errores aceptados al mismo tiempo por él) al conocimiento que tenia de las familias dithmársicas.