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Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/308

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ORIGEN DE LA FAMILIA

nos del Estado: los impuestos. La gens no los conoció nunca, ni poco ni mucho. Nosotros podemos hablar hoy acerca de ellos con conocimiento pleno. Con los progresos de la civilización, á su vez llegan á ser insuficientes esos impuestos; el Estado gira letras de cambio contra el porvenir, hace empréstitos, contrae deudas de Estado. También de esto puede hablar con cocimiento de causa la vieja Europa.

Dueños de la fuerza pública y del derecho de recaudar los impuestos, ya tenemos á los funcionarios, mandatarios de la sociedad, sobrepuestos á ella.

El tributo de respeto que se pagaba libre y espontáneamente á los investidos con el poder en la gens, ya no les basta (suponiendo que lo hubiesen podido obtener); provistos de un poder que se ha hecho extraño á la sociedad, necesitan hacerse respetar por medio de las leyes de excepción, merced á las cuales gozan de una santidad y de una inviolabilidad particulares. El más ruin polizonte del Estado civilizado tiene más «autoridad que todos los investidos con el poder en la gens reunidos; pero el príncipe más poderoso, el más grande hombre político ó guerrero de la civilización, puede envidiar al menor jefe gentil el respeto espontáneo y universal que se le profesa. El uno se mueve dentro de la sociedad; el otro pretende representar algo exterior y superior á ella.