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Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/315

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POR FEDERICO ENGELS

que es cierto para la naturaleza, también lo es para la sociedad. Cuanto más se eximen de la intervención consciente del hombre y le dominan un modo de actividad social y una serie de hechos sociales, cuanto más abandonados parecen al puro azar, tanto más se afirman sus leyes propias é inherentes en ese azar, como por una necesidad de la naturaleza. Análogas leyes rigen á las eventualidades de la producción y del cambio de las mercaderías; frente al productor y al comerciante aislados, surgen como poderes extraños y desconocidos, cuya naturaleza es preciso desentrañar y profundizar con sumo trabajo. Estas leyes económicas de la producción mercantil se modifican según los diversos grados de desarrollo de esta forma de producir; pero, en general, todo el período de la civilización está regido por ellas. Hoy, el producto domina aún al productor; hoy, aún está regulada la producción total de la sociedad, no conforme á un plan elaborado en común, sino por leyes ciegas que se imponen con la violencia de los elementos, en último término, en las tempestades periódicas de las crisis comerciales.

Hemos visto cómo en un grado bastante primitivo del desarrollo de la producción la fuerza «trabajo del hombre» llega á ser apta para suministrar un producto mucho más cuantioso de lo que exige el sustento de los productores, y cómo este grado de desarrollo es en lo esencial